martes, 9 de mayo de 2017

PARA HOY MARTES


Tuve que memorizar de nuevo…
(De mi libro "Ahora sé quién soy" Junto a Bellas Historias)
Recuerdo una tarde cuando estaba en el consultorio de un médico y le decía lo desanimada que estaba por la caída de cabello que tenía. Después de escucharme atentamente, el doctor me contestó:
__ Señora, lo que a mí me preocupa es la falta parcial de su memoria.
¡Cómo somos las mujeres, nos importa más lo estético, lo que se ve!
Obviamente al estar tantos años en el camino de Dios, me sabía perfectamente todos los nombres de los libros de la Biblia, pero cuando enfermé ya no me acordaba donde estaba el libro de San Mateo y por supuesto mucho menos el de Habacuc. Como era invierno, me sentaba en un lugar de mi patio donde cerca de las quince horas daba el sol, junto a mi hijo menor quien hacía de mi profesor con apenas ocho años en ese entonces y me tomaba uno a uno cada libro. Primero comenzamos con el Nuevo Testamento y después intercalábamos con el Antiguo Testamento.
Dios me pudo haber sanado milagrosamente en apenas un instante, pero sin embargo se tomó todo su tiempo; porque eso era lo mejor para mí, ya que pude conocerlo como nunca antes, allí en la intimidad de mi habitación.
¡Él es un Padre amoroso!
 No sé cuál es la situación que te toca vivir, tal vez todo lo que te cuento comparado a lo que estás viviendo no es nada. Pero tengo una palabra para vos, quiero decirte de parte de Dios que no te desanimes, que no bajes los brazos, Él sigue obrando milagros y maravillas aún hoy.
Que nadie te robe la fe, la esperanza y el creer en el poder sanador y restaurador de Dios en tu vida o tal vez en una determinada situación.
Me llena de alegría poder disfrutar cada día el saber internamente quién soy en realidad. Disfruto tomar decisiones propias, me fascina escucharme reír, ya que por años me oí llorar. Me encanta que la enfermedad se haya ido de mi vida y poder así disfrutar una vida abundante en Cristo Jesús.
¿Por qué a Dios le interesa tanto ayudarnos? Porque nos ama, simplemente e inmensamente porque nos ama y quiere llevarnos a vivir un estilo de vida totalmente superior, diferente al que estábamos viviendo.
Te invito a que cierres tus ojos y abras tu corazón a Jesús, que le cuentes cada una de las cosas que están guardadas en tu interior. No dejes pasar esta oportunidad de ser libre ahora. Te animo a dar un paso más, uno a la vez, no te apresures en correr. Si Dios lo hizo conmigo, te aseguro que mayores cosas hará con vos.
No tengo estudios teológicos, soy simplemente una sencilla ama de casa, a la cual un día Dios tocó en el corazón de tal manera que hoy puedo estar llevando adelante un proyecto tan loco humanamente para mí y para muchos que me conocen, como escribir este libro.
Cuando Dios quiere bendecirnos y usarnos para su obra, el único impedimento para llevar adelante su perfecto plan somos nosotras mismas.
¡Qué hoy sea un día de reflexión y de ponernos a cuenta con Dios!
¡Bendiciones!!