miércoles, 7 de diciembre de 2011

"HOY ROMPO EL FRASCO DE MI PERFUME"


"Jesús ungido en Betania"

San Mateo 26:6 Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,
26:7 vino a Él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de Él, estando sentado a la mesa.




!Cómo me cautivó esta historia!... María de Betania, rompiendo el frasco de alabastro, con perfume de nardo; un gran costo sin duda, un gran precio, el ahorro de toda su vida.
Pero ella fue movida en fe, en amor y en devoción por Jesús.
María vio en Jesús la deidad y se postró ante su majestad; ella no derramó su perfume ante ningún hombre, sino ante el único Dios verdadero.


Voy a ser lo más simple posible en explicar lo acontecido.
Personalmente entiendo que el frasco de perfume es nuestro corazón y el perfume es nuestra vida, es nuestro interior, es todo lo que hay dentro nuestro; al menos este ejemplo da vueltas y vueltas en mi mente y en mi corazón.

Romper mi corazón ante Jesús y derramar mi vida toda postrada ante Él, es mi mayor anhelo, es mi mayor deseo.
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Siempre le pido a Dios que me unga con su Santo Espíritu; pero esta vez le dije que yo quería ungir su vida derramando mi amor por Él; así como lo hizo María, rompiendose toda, postrándose ante su majestad, llorando en su presencia, sin fijarse el costo, sin fijarse el qué dirán.
Ella fue más allá, ella se movió en lo sobrenatural, ella se negó a si misma, ella se consagró ante todos ante su Señor.


Todo el día estuve con esta palabra en mi corazón, deciéndole a Dios que deseo romper mi frasco de perfume, mi vida ante Él, que deseo ungirlo y cautivarlo con mi amor y mi corazón.


Se me hace difícil seguir escribiendo, porque tengo la necesidad de cerrar mis ojos y decirle cuánto lo amo y lo admiro.

Amado Dios, en este día, en el nombre de Jesús, te pedimos perdón por nuestros pecados y te pedimos que la presencia del Espíritu Santo nos unga para que en esa unción podamos derramarte nuestra vida toda, nuestro corazón y así subir como aroma fragante ante tu presencia.
Te consagramos nuestro ser, te entregamos nuestras emociones, te damos toda la honra y la gloria, porque deseamos con todo el corazón, postrarnos ante tus pies y romper nuestro frasco de perfume, nuestro corazón, para así poder destilarte aroma agradable, aroma que cautive tu corazón.

!Qué privilegio tan grande tuvo María de Betania, al romper su vaso de perfume sobre la cabeza de Jesús y así llenar de ese bello aroma todo su ser!

!Qué privilegio tan grande tenemos nosotros, porque podemos en cada instante de nuestras vidas derramar ante Jesús nuestro frasco de perfume, este vaso que tiene un alto precio, porque somos comprados por la sangre preciosa de nuestro Jesús!!


!Qué Dios te bendiga!